Carlos Coello: una promesa en forma de cinturón mundial

AS COLOR Nª263

Carlos Coello: una promesa en forma de cinturón mundial

Carlos Coello en los instantes previos a un combate.

Carlos Coello

El gaditano es uno de los diez mejores peleadores de Muay Thai del pluma. Su objetivo: ser campeón del mundo, promesa que hizo a su madre antes de fallecer.

Una promesa, según la RAE, es la “expresión de la voluntad de dar a alguien o hacer por él algo”. Fuera de ahí, una promesa trasciende lo formal y entra en el terreno de lo personal, justo donde Carlos Coello se encuentra. Este gaditano de 27 años lleva afincado tres en Tailandia, donde a diario se machaca persiguiendo cerrar una promesa que le hizo a su madre justo antes de que esta falleciese. Coello sueña con ser campeón del mundo, no por él, sino por saldar una deuda que tiene con su progenitora.

La historia del español es la de los constantes retos. Con 16 años se inició en el Muay Thai, deporte que le fascinó y con 18 años quiso conocer su cuna: Talilandia. Allí se enamoró aun más de su deporte, pero sobre todo de la manera en que en esos lares se vivía. Desde entonces comenzó a viajar con asiduidad para seguir mejorando en la técnica de este deporte milenaria. “Durante muchos años iba y venía. En España trabajaba para costearme estar en Tailandia unos meses, trabajaba, vendía ropa que me regalaba un patrocinador deportivo… todo para poder regresar y seguir mejorando”, recuerda.

Dicen los grandes maestros del Muay Thai que para dominar por completo ese arte debes dedicarle muchos años, ya que su dificultad técnica es muy elevada. Bien lo sabe Carlos Coello, quien se machaca de lunes a sábado durante siete horas para seguir mejorando. El gaditano hizo su debut en Tailandia, en su primera visita y cada vez que volvía iba subiendo escalones. Su primorosa técnica fue haciéndole un nombre. Lo que le valió una oportunidad de vivir y entrenar en Tailandia gracias al patrocinio de Roberto Gallo, italiano afincado en Rayong que le abrió las puertas de su gimnasio. La rúbrica de ese contrato coincidió con el fallecimiento de su madre, y Carlos le prometió que se iría a Tailandia para ser campeón del mundo.

Desde entonces su nivel ha ido creciendo de manera exponencial. Carlos destaca por su gran alcance, codos, rodillas ademas de un pateo ligero y una técnica estilizada características que le han llevado a pelear en los grandes templos del Muay Thai. En todos dio la cara, aprendió y siguió firme hacia su camino. En diciembre de 2016 tuvo la oportunidad de pelear por el cinturón Internacional WBC, lo hizo en Cádiz ante los suyos… y ganó. Con ese título se metió en entre los diez mejores del mundo en su peso (pluma), todo un hito, ya que es el único peleador no tailandés en esa lista. Ahora, seis meses después le llega el momento de defender lo suyo, pero sobre todo, de ponerse a las puertas de cumplir su promesa.

Carlos Coello posa con sus títulos.

Coello se medirá en Japón a Kohei Kodera el 18 de junio. El nipón es una estrella en su país, pero con el título mundial vacante en su categoría el gaditano sabe que es su oportunidad. Al japonés ya le ha visto pelear, aunque con una dosis de casualidad. “El año pasado lo vi pelear cuando fui a Japón con un compañero. En las televisiones de los vestuarios vi a un chico con un estilo similar al mío, no era tan parado como los tailandeses y salí a verlo. Mientras estaba peleando pregunté y me dijeron que competía en mi peso, estaba peleando por el título japonés, y pensé… quizá un día peleo con él. Aun no era ni campeón, pero casualidades de la vida, lo haré”, asegura.

Gracias a que conoce su estilo y sabe como se las gastan en Japón, Coello tiene clara su estrategia, también lo que debe tener en cuenta. Pelear fuera cuenta, y es consciente que debe contrarrestarlo. “En Japón se puntúa diferente a como se hace en Tailandia. Allí puntúan todo igual y viendo que el tiene mucha movilidad y se va a mover, entonces intentaremos meter presión para cansarlo y dejarle que no esté cómodo. Le presionaremos los cinco asaltos para no dejar duda en las cartulinas. En Japón es difícil que se lleve un combate un extranjero, son muy caseros”, reconoce sin titubeos.

Sus esfuerzos están en esa pelea, no va más allá de esa cita, aunque fantaseando piensa en el Mundial. “Cualquier rival que me pongan de los diez primeros será difícil, siendo tailandés y estando en esa posición está claro que no será nada fácil, pero nadie dijo que lo fuera”, asevera. De Cádiz al mundial, pasando por Japón. Esa es su hoja de ruta. El trazo de una promesa a la mujer que cubre su espalda, en forma de tatuaje, con un mensaje “lucharemos y juntos venceremos”.

Carlos Coello lanza una patada durante un combate.

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