Caso Guerrero: Final doloroso pero aleccionador

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Caso Guerrero: Final doloroso pero aleccionador

Paolo Guerrero no ha logrado que la sanción se aplaza o se reduzca en su viaje a Suiza y la selección de Ricardo Gareca no podrá contar con él.

MARIANA BAZO

REUTERS

Paolo Guerrero no ha logrado que la sanción se aplaza o se reduzca en su viaje a Suiza y la selección de Ricardo Gareca no podrá contar con él.
Paolo Guerrero: decisión del Tribunal Federal, en vivo

El caso Paolo Guerrero ahora sí, para el involucrado, su entorno y buena parte de la afición, llegó a su fin.
A pesar de que ese final ya lo teníamos -aún cuando muchos, incluido Guerrero, buscaran algún motivo para una ilusión sin sustento- desde que el TAS determinó que la sanción para el jugador era de 14 meses de suspensión, 6 de los cuales ya había cumplido. Había quedado claro que el caso había culminado y que el capitán durante la eliminatoria, no estaría en Rusia.

Vivimos en una sociedad que se resiste a cumplir y hacer cumplir los reglamentos y las consecuencias que el incumplimiento de los mismos traen. Aquí desde el principio hay algo objetivo, constatable e irrefutable: un resultado de laboratorio adverso por benzoilecgonina.

A partir de allí, voces cercanas al jugador se turnaron para atribuir culpas: al médico de la selección, a la nutricionista, al mozo del hotel, a un presunto complot en Argentina o a otro presunto complot en el que supuestamente participaba Claudio Pizarro y su padre, entre otras ligerezas. Una defensa errática y difusa con una pésima estrategia comunicacional.

En el camino versiones de un lado, respuestas del otro, apelaciones, argumentaciones y finalmente una decisión de la máxima instancia a la que se podía acudir y a la que el mismo futbolista acudió: el TAS.

En el reglamento antidopaje del deporte mundial controlado y aplicado rigurosamente por WADA, existe la falta tipificada como "negligencia", cuando el deportista es poco prolijo y no diligente, en el cuidado de sus consumos y que, a su vez, contempla sanciones de entre 12 y 24 meses. Cuando FIFA redujo la sanción a Paolo de 12 a 6 meses, WADA se encontró con una pena de magnitud inexistente y apeló.

En la audiencia del 3 de mayo FIFA tuvo la opción de defender su decisión pero no lo hizo ni tuvo argumentos suficientes para hacerlo.

Es entonces que cuando la defensa de Guerrero, buscando una absolución, solo se encontró con que la sanción no podía ser menor a 12 meses.

Después vinieron los "manotazos de ahogado", interpretados como la lucha indesmayable del jugador por lograr revertir esa dura realidad.

Llegaron las comunicaciones de solidaridad de FIFpro, otra más -en un enorme gesto de caballerosidad, generosidad y deportivismo del cual tenemos mucho que aprender en Perú- que firmaron los capitanes de las tres selecciones rivales de Perú en el grupo C de Rusia 2018 y finalmente, la reunión gestada por Edwin Oviedo, el presidente de FPF, con el jugador y el presidente de FIFA, Gianni Infantino para buscar un iluso indulto sin precedentes.

De ninguna manera había lugar, para suponer que FIFA iba a patear el tablero de sus vínculos con WADA y el TAS, menos aún estando tan próximos a un torneo mundial en el que ambas entidades seguirán velando por la limpieza y justicia en el deporte.

No se ha cometido una injusticia con Guerrero, simplemente se ha cumplido con un reglamento que, por duro que sea, es el que se aplica a todos por igual.

Resulta sin duda doloroso que un futbolista que no buscó una mejora dolosa en su rendimiento a través del consumo de la sustancia prohibida, que además demostró que ésta llegó a su organismo de forma fortuita y no como consecuencia de un hábito, se quede fuera de tan importante evento. Aún así, se aplicó el reglamento y por lo tanto, si algo puede surgir de este caso, ya emblemático, tendrá que ver con revisar a futuro, las sanciones por el consumo de la hoja de coca, tan difundido en ciudades andinas y de altitud.

Hay finalmente, lecciones que tomar de este episodio:

Los reglamentos existen para cumplirse y es imprescindible conocerlos. Y en esto en primer lugar los jugadores.

⁃ Cuando se apela a una instancia lo consecuente es respetar lo que decida esa instancia.

⁃ Tiene que terminar esa insana costumbre de victimizarnos, buscar culpas, imaginar complots y alucinar persecuciones.

⁃ La nobleza del deporte asoma con gestos como los de los capitanes de Francia, Dinamarca y Australia. Ellos dieron una sonora bofetada a una sociedad futbolística que, en nuestro país, está siempre en la búsqueda de sacar la mínima ventaja para perjudicar al rival.

La selección peruana de fútbol clasificó al mundial, tal como lo dijo su técnico Gareca, por el esfuerzo de todo un equipo. Y más allá de la obligada ausencia de su goleador, el equipo está por encima de todo y debe enfocarse en hacer una gran competición.

A Paolo Guerrero le corresponde seguir luchando si así lo considera, paralelamente a la marcha de la Blanquirroja.

Seguramente él quiere, como todos en el Perú, saber cuál es la única verdad de lo sucedido y que todavía desconocemos.

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