COPA AMÉRICA

Zambrano busca su revancha

El defensor peruano ha vuelto a su mejor nivel tras pasar casi tres años sin ser convocado y volverá a enfrentarse a Chile, rival frente al que fue expulsado en 2015.

El defensor peruano ha vuelto a su mejor nivel tras pasar casi tres años sin ser convocado y volverá a enfrentarse a Chile, rival frente al que fue expulsado en 2015.
José Méndez EFE

La relación de Carlos Zambrano y la afición peruana terminó por quebrarse un 13 de octubre del año 2015, en la ciudad de Santiago. Allí, en el temible estadio Nacional, delante de cuarenta y cinco mil personas, el defensor se hizo expulsar a los 20 minutos frente a los locales. Por más que Perú logró hacer un buen partido, Chile logró imponerse en la semifinal. Esa sería la primera Copa América ganada por los chilenos, rivales acérrimos de la blanquirroja, y la afición peruana ya había señalado al culpable de esta pequeña tragedia.

Aún después de su expulsión frente a Chile, Zambrano volvió a ser considerado por Gareca, aunque con mucho menos margen para cometer errores. De hecho, su última participación con la selección –hasta esta Copa- fue en marzo del 2016, por las eliminatorias para Rusia, frente a Venezuela. Después de eso, y a pesar de su regularidad en el fútbol europeo, el seleccionador decidió no volver a convocarlo. La toxicidad de su carácter, sobre todo dentro del campo, era demasiada para la armonía de un grupo que empezaba a consolidarse y que terminaría por cumplir el gran sueño de clasificar a un mundial después de 36 años.

La consolidación de Perú vino de la mano con la de la dupla de centrales. Christian Ramos y Alberto Rodríguez, veteranos de mil batallas, se entendieron a la perfección y formaron una de las zagas más sólidas del continente, algo inimaginable unos pocos años atrás. Eso también jugó en contra de Zambrano, que veía cómo el lugar que solía ser suyo tenía un par de dueños aparentemente inamovibles. Sin embargo, un factor que sí benefició al “León” fue justamente la veteranía de Ramos y Rodríguez y la falta de reemplazos de experiencia en la defensa.

El retorno de Ramos al alicaído fútbol peruano y las sumamente constantes lesiones de Rodríguez forzaron el regreso de Zambrano después de casi tres años. Aparentemente más tranquilo, maduro y consciente de los problemas que lo alejaron de la selección, el defensor del Basilea ha sabido posicionarse como el guía de una defensa por lo demás joven (Abram tiene 23 años; Araujo, 24; y Callens, 27) y nobel en este certamen.

Frente a Venezuela, Zambrano dio muestras de su solidez, pero fue recién ante Uruguay que el defensor lució infranqueable sin necesidad de pegar. De hecho, esa es una faceta en la que ha mejorado ampliamente: la violencia con la que antes solía entrar ha sido reemplazada por una desarrollada temporización que se consigue con los años. Por su experiencia y estilo de juego, Zambrano es una suerte de líder en el campo, lo cual le quita un poco de peso sobre los hombros a Guerrero y Farfán; además de un referente para los jóvenes defensores con los que comparte vestuario. Todo parece indicar que la defensa peruana está, nuevamente, en buenas manos.

Frente a Chile, y por más que lo niegue, Carlos Zambrano tendrá su gran revancha. Será una suerte si el equipo consigue clasificar o una pesadilla si se repite la historia.