DEPORTIVO BINACIONAL

Roberto Mosquera, el hombre detrás del equipo

Roberto Mosquera lideró a Binacional en la segunda mitad del año, en la que consiguió su primer título nacional.

Roberto Mosquera, el hombre detrás del equipo

A Roberto Mosquera le cuesta contener su arrogancia. Él lo sabe: a veces habla de sí mismo en tercera persona, siempre detrás de sus gafas oscuras, abrigado con sus ternos de diseñador. Hoy, después de ganar el primer título nacional de la historia del Deportivo Binacional, no dudó en comentar el juego de Alianza Lima. “El fútbol de Alianza se vuelve predecible porque la tira todo el partido, pero respeto cómo juega cada equipo. Hoy quizás debió jugar un poco más, pero no alcanzó, aunque no me voy a poner a darle consejos a nadie”, señaló.

El comentario de Mosquera es natural porque él no entiende el fútbol como Bengoechea. Desde que, en el 2012, consiguió su primer título nacional con Sporting Cristal, el técnico peruano ha ido progresando y afinando sus ideas, que se basan, a grandes rasgos, en la preisón alta y la posesión a un toque. “Este es el premio a un cuerpo técnico que ha conseguido madurez”, comentó después de la final. Con el paso de los años, el fútbol que plantea Mosquera es cada vez más moderno y eficaz.

En Juliaca, admitió que los primeros minutos le costaron mucho a su equipo, en buena medida porque varios de los jugadores aún seguían bajo shock tras la muerte de Juan Pablo Vergara. Pero su charla en el descanso y el ingreso de Donald Millán cambiaron el partido y, finalmente, el destino del campeonato. Mosquera, desde los tiempos en los que trabajó con Sergio Markarián -un maestro del replanteo en pleno partido- ha aprendido a cambiar sobre la marcha, y en esta final ha quedado claro.

En Matute, Binacional salió a presionar y terminó aguantando. Fue la progresión natural de un partido jugado a mil por hora, aunque también respondió a la intención de Mosquera: esperar, en orden, que pase el tiempo, su mejor aliado. La estrategia funcionó y el entrenador se convierte en uno de los pocos técnicos en conseguir dos títulos con dos equipos distintos en una misma década.

Cuando, a finales del 2012, Sporting Cristal decidió despedir a Roberto Mosquera, que acababa de sacar campeón a un equipo que ganaba y entretenía, lo hizo argumentando que no encajaba con su flamante manual de estilo. Más allá de que aun seguimos esperando entender de qué va ese mentado manual, Mosquera, la cabeza del mejor equipo de la Liga 1, ha demostrado tener más estilo que cualquiera.