LIGA 1

10 conclusiones que dejó la temporada 2019 de la Liga 1

Binacional fue el justo campeón de un torneo entretenido hasta la última fecha, aunque desprolijo en su organización.

10 conclusiones que dejó la temporada 2019 de la Liga 1

1. Un premio al mejor del año

El primer título de Deportivo Binacional es una recompensa para el equipo más regular del campeonato. A pesar de que no lideró el acumulado, el cuadro de Juliaca demostró que se puede sobrevivir a un cambio de técnico a mitad de año y aun así mantener la solidez. Incluso, Binacional mejoró con la llegada de Roberto Mosquera, que aportó variantes tácticas interesantes. El cuadro celeste supo sufrir en algunos partidos trascendentales -el empate en casa ante Alianza en el Clausura, por ejemplo- sin perder puntos claves, lo que le dio la posibilidad de disputar una final tras perder a un miembro fundamental del plantel, como Juan Pablo Vergara.

2. Alianza y Bengoechea, una historia de amor

Aunque no consiguió el título nacional y perdió su segunda final al hilo, el de Pablo Bengoechea y Alianza Lima es sin dudas un matrimonio exitoso. El cuadro blanquiazul es el que más gente llevó al estadio. Bengoechea agradeció varias veces a la afición, confesó que se estaba volviendo hincha del equipo y prometió mejorar para el próximo año. La deuda pendiente es el juego, que se ha vuelto predecible debido a sus pocas variantes.

3. Gallese debe salir del Perú

Está claro que la Liga 1 le ha quedado chica al portero de la selección peruana. Pedro Gallese ha sido una de las figuras del torneo, por lo que queda la sensación de que su talento se desperdicia en un campeonato que ofrece pocos retos para un jugador de su nivel. En Lima, además, expuso su vida privada de una manera innecesaria y nociva, para él, sus aficionados, su club y la selección. Gallese necesita un arco más grande y un día a día más calmo. Aquí no encontrará ninguno de los dos.

4. Universitario rindió más de lo esperado

Antes de empezar la Liga 1, la meta en tienda crema -aunque no explícitamente, probablemente para mantener la ilusión de su exigente hinchada- era mantener la categoría y, en el mejor de los casos, pelear por un lugar en la Copa Sudamericana. Universitario consiguió más que eso: estuvo a punto de hacerse del Clausura aun después de perder a Germán Denis, su goleador, a mitad de año, y clasificó a la primera fase previa de la Copa Libertadores. Mucho mérito de Ángel Comizzo, que tomó un equipo deprimido y lo llevó casi a la cima.

5. Cristal: regularidad sin explosión

Sporting Cristal logró terminar el año como primero en el acumulado, pero le sirvió de poco, porque no consiguió el bicampeonato al que apuntaba su dirigencia. La venta del club, hace algunos meses, generó una inestabilidad que terminó perjudicando al primer equipo, ciertamente regular pero poco certero de cara al gol. Manuel Barreto reemplazó a Claudio Vivas para el Clausura, pero no logró meterle energía a un equipo que por momentos parecía incluso desmotivado. Se viene un 2020 complicado para los celestes, que no consiguieron clasificar a la fase de grupos de la Libertadores, un requisito de los nuevos dueños para seguir inyectando dinero.

6. La altura es un arma válida

La goleada 4-1 de Deportivo Binacional sobre Alianza Lima en la primera final de la Liga 1 volvió a abrir el debate sobre si es injusto jugar a casi 4 mil metros para equipos del llano. La respuesta es simple y contundente: por supuesto que sí. En Juliaca, así como en Puno, Cuzco o Ayacucho, viven miles de personas que hacen su vida sin ningún problema. También practican deportes cientos de deportistas exitosos a nivel internacional. La altura es una ventaja justa para los equipos que juegan en la sierra. Es uno de los atractivos de la difícil liga peruana, que se juega en un país diverso, tanto social como geográficamente. Lo que sí podría hacer la FPF es armar calendarios más amigables para los equipos del llano como se hace, por ejemplo, en la NBA: los cuadros de la costa podrían hacer minigiras (dos o tres fechas) por la sierra, de manera que se aclimaten mejor y la desventaja sea menor.

7. La informalidad campea en la FPF

El 2019 ha sido un año más de papelones, despropósitos e informalidades de una Federación Peruana de Fútbol que vive del éxito de la selección mayor. La FPF ha demostrado que no tiene ni la voluntad ni las herramientas intelectuales para organizar un campeonato -sin reducciones de puntos, resoluciones de último minuto que cambian al día siguiente, entre otras cosas- que se resuelva en el campo y no en las oficinas. Hasta que no salga Agustín Lozano, acusado por enriquecimiento ilícito, no habrá cambios importantes.

8. Preparémonos para los papelones del 2020

Como si no fuera suficiente con los despropósitos del 2019, la FPF ha preparado una Liga 1 que será aún más caótica en el 2020. Esta vez, habrá 20 equipos en la primera división. Ya con 16, este año, uno de ellos jugó un partido sin médico y otro sin pagar sus jugadores por varios meses. Esta vez, las chances de irregularidades crecerán proporcionalmente con el número de equipos que disputarán la Liga 1. La solución no es aumentar los equipos: es reforzar institucionalmente a los que ya están. Pero para eso, a la FPF debería importarle el fútbol y no el dinero.

9. La Copa Bicentenario, un acierto

El único acierto de la FPF fue la creación de la Copa Bicentenario, un campeonato en el que por fin se enfrentaron equipos de la primera y la segunda división, como en las ligas más importantes del mundo. El título de Atlético Grau es una reivindicación para los equipos de categorías más bajas y una recompensa para un cuadro que hará historia participando en la Copa Sudamericana.

10. El arbitraje peruano, en crisis

La designación de Patricio Loustau como el árbitro del partido más importante del año en el fútbol peruano fue un manotazo de ahogado de la FPF, que mandó un mensaje terrible a los árbitros nacionales: ninguno tiene la capacidad, ni la legitimidad, para arbitrar una final. Lo cierto es que el arbitraje del argentino fue prácticamente impecable, a diferencia de la gran mayoría de desempeños de los réferis peruanos. La CONAR necesita una reforma estructural.