FÚTBOL PERUANO

"La Copa Perú es un mosaico socioeconómico y cultural"

As Perú habló con el periodista y escritor Antenor Guerra - García Campos sobre su último título, El Fútbol Macho. 50 años de Copa Perú.

Cienciano del Cusco, en la Copa Perú de 1968

Nominado a los Premios Luces 2019 en la categoría de Literatura - Mejor Edición Especial, El Fútbol Macho. 50 años de Copa Perú, es un volumen imprescindible para entender la trascendencia del titánico torneo. Charlamos con su autor, Antenor Guerra García - Campos, autoridad en memoria futbolera peruana.

¿Por qué Fútbol Macho?

Porque la Copa Perú es sinónimo de juego varonil, de fútbol de pelo en pecho cargado de testosterona. Es polémica, sorpresiva e inesperada, sobre todo en las etapas previas a la Finalísima como se le conoce al hexagonal o cuadrangular (en la actualidad) que acoge a los mejores representantes del interior de Perú.

PrintCarátula del libro "El Fútbol Macho".

Como especialista en la historia de este torneo, ¿cree que existe otro similar en algún rincón del planeta?

No creo porque es un torneo en donde juegan los equipos amateurs de todo el país. Desde su fase distrital, pasando por la provincial, departamental y hasta llegar a la etapa nacional. Es pues una competición titánica. En un fin de semana un equipo puede disputar un partido en la zona andina a más de 4,300 metros sobre el nivel del mar y en el siguiente puede estar surcando un río en Peque Peque (una pequeña embarcación fluvial) para trasladarse a algún poblado lejano de la selva. Estos obstáculos hacen de la Copa Perú un torneo mucho más inestable y dramático que cualquiera en el universo, por eso es el Fútbol Macho.

Posiblemente sea el torneo más largo del mundo, el que más partidos contiene a lo largo de una temporada, ¿no cree?

Sí porque arranca en la etapa Distrital, en donde el promedio de los equipos participantes es de alrededor de 14, o sea que cada club juega 13 partidos. Continúa en el ámbito Provincial, en el cual disputará 12 encuentros. En la etapa Departamental, son 10 partidos. En la Nacional cada cuadro jugará 6 partidos en la primera fase, 2 en la segunda fase, otros 2 la tercera y 2 más en la cuarta fase. Finalmente, en el cuadrangular final, son 3 partidos. En total cada el equipo que llegó a la Finalísima jugará 51 encuentros.

¿Se le da la suficiente importancia a la Copa Perú a nivel nacional? Teniendo en cuenta que el premio deportivo para el ganador es de mucho valor: subir a Primera.

Yo creo que es un premio justo que un equipo amateur luego de 51 partidos jugados a lo largo del año en todo el extenso y accidentado territorio peruano tenga como premio mayor el ascenso a la primera división. Eso sí es vital que una vez que un equipo logra subir a primera tenga el apoyo de las autoridades, empresas y pobladores para que se pueda sostener en la máxima división.

"Es vital que una vez que un equipo logra subir a primera tenga el apoyo de las autoridades, empresas y pobladores para que se pueda sostener en la máxima división"

Antenor Guerra

¿En qué cree que podría mejorar la FPF a la hora de gestionar y organizar la Copa Perú?

En el tema de la formalización de los equipos que participan en la Copa Perú. Sobre todo, en la etapa Nacional cuando participan los 50 equipos clasificados de las 25 regiones del país, dos por cada una (campeón y sub campeón). A estos clubes clasificados se les debería exigir que tengan en planilla a los integrantes de sus planteles y que estén protegidos con un seguro de salud. Además, considero que estos clubes tengan un mínimo de jugadores nacidos en las regiones que representan. Antes, los cuadros que se titulaban campeones del torneo tenían a la mayoría de sus jugadores oriundos de sus terruños. Por ejemplo, en el Melgar FC de Arequipa en 1971 todo el plantel había nacido en la "Ciudad Blanca" o en alguna provincia del departamento sureño. Otro tema que debería regularse es la seguridad. En la Copa Perú, el público suele invadir el campo cuando un equipo cae derrotado y se arman unas tremendas trifulcas que ponen en riesgo a los propios jugadores y árbitros.

Llama la atención en su libro su enorme base de datos en materia de apodos de futbolistas... ¿Se está perdiendo esa costumbre en el fútbol peruano?

En efecto, los futbolistas de antaño tenían apodos muy peculiares. Esto se daba con mayor frecuencia en provincias, en donde el ingenio y la chispa popular están a flor de labios. Los apelativos son muy ocurrentes. Hay los que aluden al lugar donde nacieron, por ejemplo: "Chicamero", viene de Chicama, poblado norteño donde nació y creció José Quispe, el símbolo del Alfonso Ugarte de Chiclín, primer campeón de la Copa Perú. También "Chimbote", era el apelativo del ariete del Comercial Aguas Verdes de Tumbes en la Final de 1980, Carlos Mendoza. De otro lado, también hay apodos relacionados con la contextura física como "Muy Muy", como se le conocía el diminuto atacante iqueño, Antonio Franco. Asimismo, entre los futbolistas reseñados hay apodos que se refieren a su afición con bebidas espirituosas como "Masato", apodo del delantero selvático José Mori, quien era un asiduo bebedor de este licor fermentado de yuca y "Vasito", como se le conocía al volante norteño Ader Cruz, gran consumidor de cerveza. También hay apelativos relacionados con la fauna como "Pata de Rana" Zapata, "Torito" Luces, "Cachorro" Castañeda, "La Boa" Serrano y los relacionados con frutas o tubérculos: "Mango" Olaechea, "Camote" Vásquez, "Patato" Márquez, entre otros sobrenombres.

Partido Melgar vs Aurich. Copa Perú de 1967

El material gráfico de Fútbol Macho es de gran valor documental. ¿De dónde lo ha obtenido?

Poseo una gran hemeroteca futbolera de revistas que datan desde los años treinta hasta la actualidad. También, me he apoyado en archivos particulares de fotógrafos con una larga trayectoria en medios impresos como por ejemplo, mi amigo Luis Alberto Sánchez, experimentado reportero gráfico que paseó su talento en las principales secciones deportivos de los diarios de circulación nacional. Es importante subrayar que varias fotografías que aparecen en el libro y que originalmente son en blanco y negro, las hice intervenir con colores para darle un estilo nostálgico y provinciano. Eso, porque en muchos hogares peruanos de origen pueblerino, la gente suele tener en la sala un retrato de los padres retocados artesanalmente con color.

¿Cuál es su anécdota favorita contada en su libro?

En 1981, el equipo UTC de Cajamarca llegó a disputar la final en Lima en las condiciones más austeras y franciscanas. Con las justas completaron un plantel de 16 jugadores. Como no tenían dinero para el alojamiento durante los 15 días que duraba el hexagonal, pudieron ser alojados en Estadio Nacional. En el vértice de las tribunas Sur y Oriente, en un espacio frio y lúgubre, se instalaron en diez camarotes. A las cinco de la madrugada entrenaban apurados y asustados, antes de que llegasen los empleados del Instituto Peruano del Deporte, debido a que solo estaban autorizados para dormir en el estadio y no para utilizar el campo de fútbol. Valió la pena el sacrificio, porque al final del torneo el cuadro cajamarquino se tituló campeón de la Copa Perú.

Fútbol provinciano vs Fútbol capitalino. ¿Es válida esa dicotomía?

Sí. El fútbol peruano siempre ha tenido prevalencia capitalina en la primera división. Desde que se jugó el primer campeonato oficial en 1912 hasta 1976, año en el cual se tituló campeón nacional el Unión Huaral, los equipos campeones procedían de Lima Metropolitana y Callao. Luego de eso año, en 1981 el campeón fue el Melgar FC de Arequipa. La segunda ciudad más importante del Perú. En 1989, el elenco del Unión Huaral volvió a campeonar. Posteriormente, tuvieron que pasar 22 años para que otro cuadro del interior consiguiera el campeonato nacional: el Juan Aurich de Chiclayo en el 2011. El Melgar FC volvió a salir campeón en el 2015 y finalmente, en el 2019 el Binacional de Puno fue el campeón. Recapitulando vemos que en solo seis oportunidades los equipos provincianos han podido alcanzar la gloria en más de cien años de campeonatos de fútbol en el Perú. Igual sucede con la Segunda División, recién en el año 2006 se decidió descentralizar este torneo, que desde que se instauró en 1943, solo albergaba equipos de Lima y Callao.

Enrique "Sívori" Vargas, capitán del Atlético Torino de Talara, equipo que más veces se tituló campéon en la CP (5 veces)

¿Cree que la Copa Perú ejemplifica la verdadera descentralización del fútbol peruano?

Yo considero que sí. Precisamente, el presidente Fernando Belaunde, un estadista que estaba convencido que el para que le país se desarrollo tenía que impulsarse la descentralización, creó este torneo en su primer gobierno constitucional, en 1967. La Copa Perú es un mosaico socioeconómico y cultural. Variables económicas como el PBI son visibles en la tabla general de las regiones que han contado con más títulos en este torneo. Piura, La Libertad, Arequipa, en ese orden lideran las estadísticas en la Copa Perú y entre los departamentos del interior con mejores cifras macroeconómicas. De igual forma, regiones con cultura emprendedora como Ancash, San Martín o Ica, cuentan con equipos que han alcanzado la gloria. Asimismo, figuran cuadros oriundos de regiones en donde el turismo y la gastronomía son una de las principales fuentes de ingresos como Cusco, Lambayeque y Cajamarca.

¿Qué siente al ser nominado a los Premios Luces 2019 en la categoría de Literatura - Mejor Edición Especial?

Es un honor que el diario El Comercio, el principal medio de comunicación en el Perú, haya nominado mi libro El Fútbol Macho. 50 años de Copa Perú al Premio Luces 2019 en la categoría de Literatura - Mejor Edición Especial. Es la segunda vez que un libro mío tiene este privilegio. En el 2017 gané el Premio Luces en esa misma categoría con el libro El Fútbol Peruano. Protagonistas de su Historia. Para mi resulta un esfuerzo especial debido a que soy autor independiente, o sea no tengo el respaldo institucional de una editorial.