SPORTING CRISTAL

Sporting Cristal renueva a su columna vertebral

El club anunció las renovaciones de Solís, Chávez, Merlo y Távara, algunos de los artífices del título del 2020, para tranquilidad de Roberto Mosquera.

Sporting Cristal renueva a su columna vertebral

Siguen las buenas noticias en Sporting Cristal. Después de realizar una gran Liga 1 el año pasado, lo que le permitió conseguir su título nacional número 20, y de una muy interesante campaña de fichajes, los rimenses anunciaron la renovación de los contratos de algunos de sus jugadores más importantes, en su mayoría jóvenes que incrementaron largamente su valor en el mercado durante el 2020.

Se trata de Renato Solís, Gianfranco Chávez y Martín Távara, del lado de los peruanos (y también los más jóvenes), y del argentino Omar Merlo, quien ya había firmado por todo el 2021 y acaba de hacerlo por un año más. Con eso, y teniendo en cuenta que Christofer Gonzáles, Emanuel Herrera, Washington Corozo, Horacio Calcaterra y Nilson Loyola tienen contratos vigentes por más de una temporada cada uno, puede decirse que la columna vertebral de Cristal está asegurada en el mediano plazo.

El cuadro rimense continúa mostrando señales de consolidación en el plano nacional: uno de los grandes problemas estructurales de los clubes peruanos tenía que ver con que sus futbolistas preferían siempre firmar contratos de un año, para luego poder elegir con mayor libertad su destino, lo que mostraba su poco compromiso y la fragilidad institucional de sus empleadores. En este caso, Cristal ha convencido, con calidad y cantidad, a los jugadores de que es el lugar perfecto para crecer con chances de ganar y, por supuesto, de emigrar, siempre y cuando llegue la oferta correcta.

El mérito es, sin duda alguna, de Juan José Luque, director deportivo de nacionalidad española que llegó al club sin hacer demasiados aspavientos y con la idea de potenciar a los futbolistas formados en la cantera con adiciones también jóvenes -como Corozo o Marchán- provenientes del extranjero; jugadores que, a la larga, también podrán ser vendidos para bien de las arcas de la institución.

La deuda, a nivel deportivo, sigue siendo la competitividad a nivel internacional. Este año, Cristal vuelve a la fase de grupos de la Copa Libertadores con uno de los planteles más ricos y profundos de los últimos tiempos, con un director técnico talentoso y querido, y unas espaldas financieras bastante anchas. No será, sin embargo, una temporada fácil: mientras más grandes son las expectativas, también crecen las exigencias.