SELECCIÓN PERUANA

La liga saudí, ideal para los seleccionados peruanos

En un torneo con estándares altos pero que no llega a ser de élita, Carrillo y Cueva ha encontrado regularidad y protagonismo. Sonríe Gareca.

La liga saudí, ideal para los seleccionados peruanos

Ricardo Gareca dijo, hace algunos meses, que la liga saudí no tenía la reputación que merecía, de este lado del mundo, por el simple hecho de que era difícil ver los partidos y, por lo tanto, juzgar su nivel. El buen nivel de André Carrillo -la gran figura de esta selección peruana-, que milita en el Al-Hilal desde el 2019, y cuya migración a al oriente medio fue muy criticada por hinchas y periodistas locales, es el mejor argumento.

Y ahora se suma el renacimiento de Christian Cueva, totalmente perdido y hundido hasta que fichó, en febrero, por el desconocido Al-Fateh. Hasta entonces, el volante de creación de la selección, un fijo en las convocatorias de Gareca, había deambulado por el Santos, el Pachuca y el Malatyaspor turco.

De momento, Cueva ha jugado diez partidos en la liga Saudí y ha marcado tres goles, dos de los cuales llegaron ayer. Incluso más importante que los tantos anotados, lo que termina siendo una noticia muy positiva para la selección es que 'Aladino' se siente importante, querido y protegido en un club en el que realmente hace la diferencia.

Carrillo, por su parte, lleva más tiempo en un club bastante más importante, que pelea por liga y Champions asiática, y no le ha costado consolidarse como uno de los futbolistas más importantes del país. De hecho, ante las ausencias de Paolo Guerrero y Jefferson Farfán, André se ha convertido en la gran figura de la selección, en gran medida por la regularidad conseguida en el Al-Hilal.

¿Una nueva MLS?

Esta situación nos lleva a preguntarnos si es que la liga saudí puede convertirse en una suerte de cantera para la selección peruana. El paralelo, en ese sentido, con la Major League Soccer (MLS) de los Estados Unidos, cae por su propio peso. Las dos competencias tienen muchas cosas en común: infraestructura de primera, salarios altos y una exigencia de competencia que no llega a ser de élite, de manera que conseguir regularidad no es imposible para jugadores que no tienen nivel mundial.

No debería sorprender, entonces, que más futobolistas peruanos empiecen a considerar migrar al medio oriente con más frecuencia que en el pasado. Jefferson Farfán fue uno de los pioneros y, si bien en su momento el fichaje fue tan criticado como el de Carrillo, a estas alturas cuesta encontrar razones contra ese tipo de movimientos.