LIGA 1

La Liga 1 arriesga la salud de futbolistas y trabajadores

El brote en la 'U' era evitable. En el reglamento de la Liga 1 no se estipula que se realicen prueblas moleculares, las únicas confiables para estos casos.

La Liga 1 arriesga la salud de futbolistas y trabajadores

Uno de los argumentos de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), la Agremiación de Futbolistas, de Ricardo Gareca y Juan Carlos Oblitas, para presionar al Gobierno de manera que volviera la Liga 1 este año era que en el 2020 se habían logrado mantener bajo control los casos de COVID-19 en los clubes; lo cual era cierto solo a medias.

De hecho, la Agremación, en un comunicado bastante agresivo contra el Gobierno, se mostró "preocupada" por la "ignorancia sobre los estándares y controles de bioseguridad" con los que trabajaron el año pasado. El sindicato luego citó que, desde que se reanudó la Liga 1 después de la primera cuarentena, se llevaron a cabo 600 encuentros "sin ninguna consecuencia de brotes de COVID".

Si bien no hubo casos graves -en buena medida porque los deportistas suelen ser asintomáticos o, en el peor escenario, sufrir de síntomas leves o moderados-, sí que se produjeron algunos brotes en algunos equipos, como en Sport Huancayo, y hubo casos en casi todos los clubes. El retorno del fútbol no se puede dar a costa de sus protagonistas principales: los futbolistas.

Las pruebas moleculares son la única opción

La causa del brote en Universitario y de los más que probables futuros casos en otros clubes tiene que ver con el propio reglamento de la Liga 1. En él, si bien se indica, en los distintos artículos del capítulo IX, que, para jugar los partidos, los futbolistas deben arrojar resultados negativos para las pruebas de descarte de COVID-19, en ningún momento se precisa qué tipos de pruebas se necesitan.

Esto abre la posibilidad a que los clubes realicen -como lo hacen, de hecho- pruebas serológicas rápidas, por ser las de menor costo. Pero, como casi todo en la vida, lo barato sale caro: las pruebas rápidas son también las menos eficaces. De hecho, están diseñadas para realizar tamizajes en grandes poblaciones y no para descartar casos particulares, que es lo que tocaría para la organización de un torneo de fútbol.

Si bien la FPF está obligada a realizar pruebas de antígeno, estas tampoco son del todo eficaces. Las únicas que sirven para este tipo de propósitos son las moleculares. Por algo son las que se usan en todos los torneos de primer nivel. En el caso de la NBA, los basquetbolistas se deben someter diariamente a pruebas moleculares, y deben arrojar resultados negativos consecutivos para disputar partidos oficiales.

Es importante repetirlo: el brote en la Universitario no será el último si es que el reglamento sigue siendo tan ambiguo y permisivo en el tema del descarte de COVID-19. Si los clubes pueden ahorrarse algunos soles en tiempos de crisis económicas, en los que no cuentan con taquillas, lo harán, aunque esto ponga en riesgo a sus pocos empleados. La situación empieza a ser crítica, lo que debería obligar a la FPF a tomar cartas en el asunto.