SELECCIÓN PERUANA

La crisis política de la FPF afecta a la selección peruana

El papelón que involucró a Guerrero, Oblitas y Gareca tiene su origen en el desgobierno de la Federación Peruana de Fútbol.

La crisis política de la FPF afecta a la selección peruana

La Federación Peruana de Fútbol (FPF) no tiene una autoridad que la encabece con legitimidad. Ese es, a fin de cuentas, el origen del problema de comunicación que se produjo entre Ricardo Gareca, Paolo Guerrero y Juan Carlos Oblitas, tres de los personajes más queridos y respetados por el pueblo peruano.

Edwin Oviedo, presidente electo en el 2015, enfrenta 18 meses de prisión preventiva, acusado por los delitos de asociación ilícita para delinquir y homicidio calificado al ser sindicado como cabecilla de la organización criminal 'Los Wachiturros de Tumán'. Agustín Lozano, su reemplazante, enfrenta un juicio por estar supuestamente involucrado en una red de reventa de entradas.

Con la nula legitimidad que tiene Lozano, y con Oviedo en la cárcel, la FPF enfrenta una grave crisis de representación. Nadie, en el fondo, sabe quién manda, y de pronto todo el peso político de las decisiones que se tomen recae en Juan Carlos Oblitas y Ricardo Gareca, quienes, en principio, sólo deberían ocuparse del aspecto deportivo.

Los dimes y diretes entre Oblitas, Gareca y Guerrero tienen su origen, justamente, en ese desgobierno. De haber habido una autoridad legítima, esta hubiera salido a zanjar el asunto de arranque. Pero ante la ausencia de un líder que goce de credibilidad, se produjo el caos: primero, Oblitas dijo que Guerrero si venía, luego Gareca confirmó que no, después Oblitas se mostró sorprendido y finalmente el jugador debió salir a explicar el asunto cuando, en el fondo, todo debió resolverse en privado, con un par de llamadas.

Esta ausencia de liderazgo se suma a la incertidumbre de cuándo y cómo serán las próximas elecciones en la FPF, debido a que la Asamblea de Bases no ha aceptado, por el momento, el nuevo estatuto presentado por la Federación. Uno de los puntos a los que se opusieron algunos clubes que integran la Asamblea tiene que ver con los posibles candidatos a las próximas elecciones: según la propuesta de estatuto, estos deben tener un mínimo de 5 años en puestos dirigenciales, algo que impediría la renovación radical que necesita la institución.

Ese punto del estatuto, justamente, impediría que personas como Juan Carlos Oblitas –quien, más allá del error que cometió en el tema de Guerrero, ha demostrado largamente tener la capacidad para liderar el cambio del fútbol peruano- postulen, así como gente joven con ideas frescas. De hecho, por primera vez en mucho tiempo, Oblitas no rechazó la opción de ser candidato para dirigir la Federación. 

"Tengo mucha gente que me ha propuesto comandar una lista para las elecciones de la FPF. Sin embargo, a todos les he estado diciendo desde que estaba Edwin Oviedo que en las siguientes votaciones debe haber una lista única. La lista debe ser de consenso y con gente que realmente quiera cambiar esto; si no, sería luchar contra lo mismo y contra la corriente. No nos engañemos más", declaró el Director Deportivo de la FPF para RPP.

La crisis política siempre fue grave, pero la clasificación al mundial, la final de Copa América y el buen rollo de Gareca con el Perú la maquillaron. Pero el maquillaje empieza a correrse y casos como el de Paolo, que manchan la reputación de la selección mayor, son el fiel reflejo de eso. El desgobierno de la FPF ya ha llegado a las canchas.