LIGA 1

Lo que aprendimos de la Liga 1 en el año de la pandemia

Un torneo sui generis logró cerrarse a lo grande. Cristal refrendó su dominio en el fútbol peruano. Los compadres, en situaciones casi opuestas.

Lo que aprendimos de la Liga 1 en el año de la pandemia

El final del 2020 será el más esperado de la historia moderna de humanidad. Todo lo que lo que podía salir mal, salió mal: casi dos millones de personas murieron por una pandemia voraz, muchos más se quedaron sin trabajo y, por más que el año está a punto de acabar, la situación no parece que mejorará en el futuro cercano. En medio de eso, los distintos torneos deportivos se fueron reanudando a lo largo del globo, en el marco de una «nueva normalidad» a la que todavía nos estamos acostumbrados.


En ese contexto mundial, el Perú fue uno de los países más afectados por todas las crisis que provocó el COVID-19. Con la recuperación social y económica por llevarse a cabo, la Liga 1, que estuvo parada por casi cinco meses, se retomó en medio de mucha incertidumbre por la capacidad de los clubes de cumplir con los estrictos protocolos elaborados por la FPF, y porque la Fase 2 y las finales se jugarían íntegramente en Lima, lo que implicaba un esfuerzo económico inmenso de los equipos de provincia.

Aún así, hay que reconocer que, más allá de algunos baches, el torneo se llevó a cabo de manera bastante correcta e incluso emocionante. El nivel mostrado no fue peor que el habitual, pero sí se produjo una inmensa sorpresa: el descenso de Alianza Lima por segunda vez en 119 años de historia.

Lo que aprendimos de la Liga 1 2020

La salud de los futbolistas se puso en riesgo

Si bien es cierto que, finalmente, la Liga 1 terminó llevándose a cabo de forma correcta y competitiva, tampoco se debe negar la realidad: la FPF jugó con la salud de los deportistas una vez retomado el torneo. El protocolo de la institución obligaba a los equipos a realizar pruebas serológicas a sus futbolistas, aún cuando estaba completamente demostrado que las que se debía realizar eran las moleculares (PCR), ya que las serológicas sólo sirven para el tamizaje de grandes poblaciones. La culpa no es completamente de la FPF, sino del Estado peruano, que sigue enfrentando problemas para conseguir una cantidad suficiente de PCR para identificar los casos positivos de sus ciudadanos.

Cristal sigue siendo el rey

Con cinco títulos en 10 años y siete en lo que va del nuevo milenio, Sporting Cristal es, sin lugar a dudas, el equipo más exitoso de la era profesional del fútbol peruano . Esta vez lo demostró logrando su título número 20 en dos finales en las que dominó casi por completo a Universitario, después de mantenerse invicto en la Fase 2. Pero además de los éxitos dentro del campo, la institución rimense también volvió a actuar de forma consecuente con su filosofía de cero tolerancia a las indisciplinas. Los despidos de Patricio Álvarez, Ray Sandoval y Ghilmar Lobatón, que rompieron las normas de distanciamiento social, terminaron consolidando la imagen de club serio, a diferencia de muchos de sus rivales. Un año impecable para los rimenses.

Comizzo y Universitario mostraron sus dos caras

Universitario fue uno antes de la para y otro después. Mucho tuvo que ver con eso la abrupta salida de Gregorio Pérez después de 6 fechas en las que había mostrado una idea de juego muy eficaz. En su lugar llegó Ángel Comizzo, el último técnico en salir campeón con la ‘U’, en el 2013. El argentino logró darle continuidad al proyecto de Pérez con algunas ideas suyas, como la de darle más protagonismo a Millán. Los cremas ganaron con facilidad la Fase 1 pero, tras la cuarentena general, Comizzo no logró mantener la identidad del equipo. Las lesiones de Dos Santos y Alonso no ayudaron, pero el entrenador mostró muchísimas falencias tácticas que impidieron que la ‘U’ se llevará el título 27.

Alianza tocó fondo

Cuando, el 22 de enero, Alianza Lima presentó a su primer equipo en la Noche Blanquiazul, era imposible presagiar lo que terminaría sucediendo a fin de año. La directiva de Alianza, encabezada por el Fondo Blanquiazul, armó un plantel bastante competitivo, guiado por Pablo Bengoechea, uno de los técnicos más exitosos de los últimos tiempos en La Victoria. Pero todo salió mal. Realmente mal. Bengoechea renunció después de caer en el clásico, en la última fecha pre pandemia. Alianza tuvo tiempo para convencer a Mario Salas, que nunca logró transmitir su idea. En el camino, varios jugadores importantes violaron las normas de la cuarentena (Deza fue separado, mientras que Ascues y Gómez sólo sancionados), lo que terminó de enrarecer todo. En la cancha, cada partido confirmaba que era una de las peores versiones de Alianza en la historia. Pasará el 2021 en la Liga 2.

Ayacucho estuvo a la altura

Algunos de los más perjudicados por el hecho de que la Liga 1 se jugara en Lima fueron los equipos de fuera de la capital. Sobre todo los de ciudades de altura: Ayacucho, Huancayo, Melgar, UTC, Cienciano, Cusco FC, Binacional, Alianza Universidad. Sin embargo, muchos de ellos demostraron que la geografía no era su única arma: Alianza Universidad hizo una muy buena Fase 1, UTC siempre compitió arriba y Ayacucho le hizo la vida muy difícil a Cristal en las dos semifinales en las que lo enfrentó. El cuadro ayacuchano disputará la Copa Libertadores después de un año magnífico.