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Malas decisiones y peor suerte: crónica del año celeste

Cristal no pudo defender el título del 2020 y tampoco tuvo éxito en la Copa Libertadores. Un mal mercado y las lesiones terminaron hundiéndolo.

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Malas decisiones y peor suerte: crónica del año celeste

A inicios de este año, cuando Sporting Cristal acababa de ser campeón y se anunciaban, uno por uno, los nuevos fichajes, el hincha celeste se ilusionaba. La directiva había logrado mantener a buena parte del plantel y, en el papel, los refuerzos prometían. Salvo la abrupta salida de Emanuel Herrera, que pidió irse del equipo para cumplir su sueño de jugar en la primera división argentina, los rimenses parecían haber armado un equipo para repetir el campeonato y pelear en la Copa Libertadores.

Pero no fue así. Si bien Cristal hizo una gran Fase 1 y levantó la Copa Bicentenario, los rendimientos en el torneo internacional avisaban de una falta de gol alarmante. Todo empeoró cuando la directiva decidió prestar a Washington Corozo, una de las figuras ofensivas, al Pumas de México. Roberto Mosquera pidió dos refuerzos a mitad de año, pero no le hicieron caso: a trabajar con la cantera, con lo que había.

La partida de Corozo, sumada a la de Herrera y a la grave lesión de Christopher Olivares, privó al técnico celeste del tridente ofensivo que lo había sacado campeón. En principio, los reemplazos podían haber estado a la altura: después de todo, Irven Ávila, Marcos Riquelme y Alejandro Hojberg son jugadores consolidados. Pero no dieron la talla.

De refuerzos fallidos

Volvamos al mercado de fichajes estival. Luego de la traumática e inesperada partida de Herrera, uno de los mejores delanteros de la historia reciente del fútbol peruano, la directiva celeste reaccionó rápido y fichó a Marcos Riquelme, delantero consolidado en el fútbol boliviano y con buen historial en copas internacionales.

Además, la directiva rimense ya había contratado a Alejandro González, defensor uruguayo; Percy Prado, lateral derecho peruano que venía del Nantes de la Ligue 1; Alejandro Hohberg, uno de los mejores jugadores de la Liga 1 2020; Irven Ávila, de floja temporada en Melgar pero con historia en La Florida; y Alejandro Duarte, un arquero que venía a pelearle el puesto a Renato Solís.

Riquelme llegó con buen cartel, pero solo marcó siete tantos.

Finalizada la temporada, pordemos decir que, de los cinco fichajes, dos estuvieron a la altura, uno aprobó con lo justo y otros dos fueron un completo fracaso. Ávila y Hohberg lograron ganarse su puesto en el once en base a goles y buenas actuaciones, mientras que Duarte empezó bien el año y terminó dejando dudas. Lo de González y Prado fue sencillamente paupérrimo: dos futbolistas que no aportaron absolutamente nada.

Por otro lado, a Marcos Riquelme le pesó demasiado reemplazar a Herrera. El argentino nunca pudo acomodarse en el sistema de Mosquera, por más que siempre tuvo la confianza del entrenador. Sólo marcó siete goles y estuvo un buen tiempo lesionado. Si a eso le sumamos que Jhon Marchán, otro extranjero que jugaba su primera temporada completa en el club (casi todo el 2020 estuvo lesionado), jugó poco y nada, puede hablarse de una campaña de fichajes fracasada.

De lesiones y partidas inesperadas

Si el armado del plantel no fue el mejor, en casi ningún momento del año Mosquera pudo contar con todo su efectivo completamente sano. Primero se lesionó Gianfranco Chávez, en el partido inaugural de la Liga 1, y estuvo algo más de un mes fuera de las canchas. Luego le tocó a Olivares, a prinicipios de mayo, y se perdió toda la temporada.

Távara se fracturó la rodilla en septiembre y se perdió el resto del año. Todavía no se sabe cuándo volverá.

En el camino, cayeron, por algunas semanas, Nilson Loyola, Christofer Gonzáles, Alejandro Hohberg y Marcos Riquelme. De hecho, en algunos partidos de Copa Libertadores, Mosquera sólo pudo contar con Hohberg como único delantero, con Olivares, Riquelme y Ávila lesionados. Eso explica, en cierta medida, el mal desempeño en el torneo más importante del continente.

Una lesión que terminaría afectando mucho la temporada de los rimenses fue la de Martín Távara, el futbolista más prometedor del plantel y uno de los más talentosos del fútbol peruano. El zurdo se fracturó la rodilla el 12 de septiembre ante Alianza Atlético, fue operado y se perdió el resto del torneo. De hecho, todavía no está claro si llegará a la pretemporada o ya con la Liga 1 2022 empezada.

Antes de que se lesionara Távara, y cuando Cristal ya había sido eliminado de la Libertadores, Corozo dejó el club de forma inesperada. El ecuatoriano, señalado y agredido por los hinchas por su poca contundencia en el certamen continental, recibió una oferta de cesión con opción de compra del Pumas de México y la directiva lo dejó partido. El problema es que, a pesar de que Mosquera pidió uno o dos refuerzos -lo hizo, de hecho, de forma pública-, no le trajeron ninguno. Con un ataque corto por las lesiones y la partida de Corozo, no había demasiado que hacer: solo confiar en lo que había.

Lo bueno: la cantera

En tiempos de escasez, el técnico de Cristal tuvo que arreglárselas con lo que tenía: un plantel bastante corto, pero con una cantera interesante. El cuadro rimense es uno de los que mejor trabaja sus divisiones inferiores, por lo que Mosquera pudo echar mano de algunos jóvenes que se consolidaron en el primer equipo.

Ese fue el caso de Percy Liza y Jesús Castillo. Si bien ambos estaban en los planes de Mosquera en la pretemporada, el técnico probablemente hubiera preferido dosificar sus minutos, pero las lesiones y el bajo nivel de los fichajes cambiaron el panorama. Liza se terminó ganando de titular en la delantera a base de fortaleza física y buenas decisiones en el área. A estas alturas, podemos decir que el atacante de 21 años es uno de los mejores prospectos de la liga peruana.

Percy Liza se consolidó como uno de los mejores delanteros del fútbol peruano.

El caso de Castillo es parecido. Como Liza, era parte de la rotación durante la primera parte de la temporada, pero se terminó consolidando como titular indiscutible con la lesión de Távara. A sus 20 años, con 1.85m, buena visión de juego y calidad para el pase, será difícil que el mediocampista vuelva al banquillo el próximo año.

Por otro lado, probablemente el que más creció en este año fue Jhilmar Lora. El lateral derecho arrancó como suplente de Johan Madrid, y no solo terminó ganándole el puesto, sino que se convirtió en un futbolista convocado habitualmente por Ricardo Gareca. Una gran noticia para el fútbol peruano. Tampoco debemos olvidar algunas buenas actuaciones de Joao Grimaldo, Diego Soto y Benjamín Villalta, que verán minutos en el 2022.